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Cómo sobreviven los Camellos en el desierto

cómo vive el camello en el desierto

El camello es el único animal de gran tamaño que sobrevive bien en el calor abrasador del desier­to. Puede soportar la intensa luz del sol, durante horas, todos los días. Además puede estar semanas, e incluso meses, si beber agua. ¿Cómo lo consigue? En CurioSfera-Animales.com, te contamos cómo pueden sobrevivir los camellos en el desierto.

No te pierdas cómo son los camellos

La clave está en la joroba

Todo el mundo sabe que el camello tiene giba o joroba. Y mucha gen­te cree que ésta contiene una reserva de agua. La idea es que, cuando el camello va teniendo más y más calor a medida que el sol se va elevando en el cielo, puede usar su reserva secreta de agua para saciar su sed.

Si bien se ha contado esta historia du­rante muchos años, es sencillamente falsa. El camello no tiene reserva de agua, ni en su giba ni en ninguna parte. Consigue evi­tar la insolación de una manera completamente distinta.

El verdadero secreto de la giba es que actúa a modo de ba­rrera, reduciendo el daño causado por el sol que pica desde lo alto.

La joroba contiene una gran cantidad de grasa, que no deja pasar el calor. De este modo, los órganos más delicados del cuerpo del camello están protegidos por ese «escudo refractario» que tiene sobre el lomo.

Por cierto, el dromedario tiene una sola joroba y el camello bactriano tiene dos. Esta es la principal diferencia entre el dromedario y el camello.

Esto explica también por qué el camello es tan delgado cuan­do se lo mira de frente o desde atrás.

Su configuración estrecha y vertical implica que exponga mucho menos de su superficie a los rayos del mediodía, cuando el sol se encuentra directamente sobre el animal y calienta más.

Si el camello tuviera la grasa repartida por todo el cuerpo, co­mo tantos otros animales, en lugar de tenerla amontonada en una gran joroba sobre su lomo, se perdería la refrigeración.

En vez de actuar como un sombrero para el sol, su grasa sería más bien co­mo un pesado y envolvente abrigo. No sólo no ayudaría a bajar la temperatura del cuerpo, sino que la aumentaría.

Además de actuar de escudo refractario, la grasa de la giba proporciona al camello una reserva de alimento en tiempos de penuria.

Los camellos ahorran agua

Dado que el sol del desierto es tórrido, con temperaturas que a veces rebasan los 50° C (más de 120° F), el camello necesita más que una simple giba y un cuerpo delgado para protegerse.

El desierto no sólo es muy caliente, sino también muy se­co, y los camellos a veces tienen que pasar días sin beber, cuan­do se desplazan por los áridos y arenosos yermos.

Tienen que evitar cualquier pérdida de agua si quieren seguir viviendo. Si se refrescaran como nosotros, destilando sudor, quedarían rápida­mente deshidratados y consumidos, y sufrirían un colapso.

Cuando cruza un desierto, es tan importante para el camello perder la menor cantidad de agua posible que ni siquiera se per­mite producir orina.

Evacuar la orina es importante porque significa deshacerse de la materia sobrante del organismo, pero también implica una gran pérdida de agua ya que los residuos tienen que ser literalmente arrastrados por el líquido.

Ésa es una pérdida que el camello no puede permitirse, de modo que tiene que deshacerse de sus residuos de otra manera.

Cuando hace un calor intenso, puede prescindir de sus riñones y enviar su materia sobrante por el estómago. Así, puede deshacerse de las sustancias químicas peligrosas de su cuerpo bajo forma de defecaciones secas, evitando orinar casi por completo.

Guando los camellos consiguen llegar a algún valioso bebede­ro, en algún oasis, beben ávidamente pudiendo ingerir 90 litros en cuestión de minutos.

Los camellos tienen unas pezuñas especiales

Desplazarse por tierras desérticas plantea un tercer proble­ma. No sólo hace mucho calor, sino que el suelo es muy blando. La movediza arena dificulta el caminar.

Los caballos se cansan en poco tiempo en la inmensidad arenosa. Es preciso tener un tipo de pie especial, grande, plano y blando, y éste constituye otro de los rasgos característicos de los camellos.

Con sus enor­mes pies avanzando lentamente por las vastas extensiones de­sérticas, hicieron posible que los antiguos pueblos establecieran nuevas rutas comerciales por todo Oriente Medio y desempeña­ron un papel esencial en el desarrollo de las primeras civiliza­ciones.

Pese al modo brillante en que el cuerpo del camello llega a vencer las dificultades de la vida en el desierto, rara vez ha sido considerado un animal noble, como el caballo.

Y es que forma parte del comportamiento del camello el no dejarse domesticar fácilmente. Tampoco el obedecer las órdenes de su amo a la primera.

Además, si miras el camello detenidamente, verás que tiene unos rasgos extraordinarios. Aunque algunas personas lo encuen­tren desagradable, incluso sus peores críticos tienen que admi­tir que posee las pestañas más hermosas de todo el reino ani­mal.

No es una casualidad, ya que los ojos del camello necesitan una protección especial en el desierto, donde la arena suele ser arrastrada por fuertes vientos y, de vez en cuando, se producen violentas tormentas.

Las grandes pestañas actúan entonces a modo de cortina, protegiendo la delicada superficie de los ojos de cualquier daño.

Otra protección contra las tormentas de arena es la aptitud del camello para cerrar los orificios de la nariz.

Cuando están com­pletamente abiertos, muestran enormes fosas nasales. Pero, cuan­do la arena se arremolina en el aire, unas válvulas especiales los cierran hasta no dejar más que un resquicio, aislando las fosas na­sales del mundo exterior.

Para finalizar, no te pierdas cómo se reproducen los camellos

¿Quieres saber más sobre camellos?

Desde CurioSfera-Animales.com, esperamos que te haya gustado este artículo titulado Cómo sobrevive el camello en el desierto.

Si deseas descubrir más curiosidades y respuestas sobre el mundo animal, puedes entrar en la categoría camellos, mamíferos o animales.

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