Los perros samoyedos llegaron a Gran Bretaña procedentes de las grandes expediciones. En CurioSfera-Animales.com, te explicamos el origen e historia de la raza Samoyedo.

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Origen e historia de la raza Samoyedo

El origen del nombre de esta raza procede del de las tribus samoyedas del norte de Rusia y Siberia.

Los habitantes de aquellas tierras septentrionales tenían unos hermosos canes blancos a los que usaban para pastorear a los renos, para el tiro y como perros de compañía.

historia de la raza samoyedo

Los primeros perros samoyedos llegaron a Gran Bretaña hacia finales del siglo XIX, tras las grandes expediciones.

En 1889, el zoólogo británico Ernest Kilburn-Scott, que vivió entre las tribus samoyedas, al regresar a Gran Bretaña llevó consigo un macho marrón, llamado Sabarka.

Fue seguido por Whitey Petchora, una hembra de color crema procedente del oeste los Urales, y Musti, un macho blanco como la nieve nacido en Siberia.

Estos tres perros y los que trajeron los exploradores fueron la base del samoyedo occidental. El primer estándar fue registrado en Gran Bretaña en 1909.

Cómo hemos comentado, el nombre de esta raza deriva del de una tribu siberiana homónima, los samoyedos, a los cuales este perro está íntimamente asociado.

Esta tribu, que vivía en una amplia e inhóspita región a lo largo de las costas siberianas del Ártico, en la vasta tundra que va desde el Mar Blanco hasta el río Yeniséi, tiene un origen antiquísimo, pues desciende de los primeros pobladores de Asia central.

Se cree que hace más de 3.000 años se produjo un movimiento migratorio que llevó a este pueblo a trasladarse hacia las costas árticas en compañía de sus perros.

Una vez instalados en su nueva región pronto se hicieron famosos entre los diferentes viajeros y exploradores llegados a la zona por su hospitalidad. Su naturaleza amable y también por el cariño que mostraban hacia sus hermosos perros blancos, a los que llegaban a considerar como parte de la familia en atención a la calidad y valor de los servicios que les prestaban.

La compenetración entre los samoyedos y sus perros era tal que incluso compartían mesa y cama con ellos.

Ese grado de comunicación, hasta entonces desconocido, se notaba en la forma de trabajar, pues el adiestramiento se hacía con la voz, sin necesidad de utilizar ninguna fuerza ni presión física.

Los perros, por la modulación y el tono, eran capaces de entender un sinfín de órdenes diferentes.

Gracias a este tipo de relación, la selección de la raza llevó al desarrollo de un temperamento estrechamente relacionado con las personas, con una capacidad de lealtad y servicio que hoy siguen siendo característicos de este hermoso y magnífico animal.

Los medios de vida tradicionales de esta tribu seminómada eran la caza y la pesca, además del pastoreo de renos. En todas esas labores resultaba fundamental el concurso de sus perros, unos animales inteligentes y entregados.

Además, debían ser fuertes y valientes, capaces de enfrentarse a enemigos tan poderosos como los osos y los lobos árticos, adaptados desde hacía miles de años a las condiciones de una región verdaderamente dura.

Otras de las funciones para las que se usaban estos perros eran el transporte, la guarda del campamento o servir como calentadores naturales de las camas.

Una tarea sumamente útil para proteger a los niños en las largas y frías noches de invierno.

Además, éste es el único perro nórdico que demuestra tener una verdadera afición por el agua, por lo que actuaba muchas veces como auxiliar en la pesca. Incluso ayudaba a tirar de la barca en el momento en que ésta arribaba a tierra.

Una de las primeras personas que dio a conocer la raza fuera de su lugar de origen fue el explorador noruego Fridtjot Nansen. Lo hizo utilizando a estos canes como perros de trineo en sus primeras expediciones.

origen de la raza de perros samoyedos

Durante sus viajes de aclimatación, cuando preparaba la expedición al Polo Norte, Nansen convivió durante meses con la tribu de los samoyedos.

Describió sus características y su estilo de vida y conoció a sus magníficos perros blancos.

Y después de él hubo otros muchos que dieron prueba de las cualidades de aquellos canes; Carsten Borchgrevink, Amundsen y Ernest Shackleton los llevaron en sus expediciones antárticas. El propio Nansen y Luis Amadeo de Saboya lo hicieron en las árticas.

Norte más lejano, el relato del viaje de Nansen en su primera expedición acompañado por perros samoyedos, es una de las aventuras más apasionantes jamás relatadas y da prueba del valor y la capacidad de la raza.

Cuenta la historia cómo los samoyedos trabajaban sin descanso en las condiciones más extremas y cómo, cuando alguno moría, aunque los guías les ofrecían su carne a los demás, éstos siempre la rechazaban.

En los peores momentos del viaje incluso se sacrificó a alguno de estos magníficos animales para que sus dueños pudieran alimentarse.

Ni las heridas de sus patas ni el cansancio les hicieron desistir de su misión en ningún momento.

Tan solo unos pocos, los más duros y resistentes, pudieron regresar para recibir los laureles de la fama, y muchos de los samoyedos actuales descienden de los mejores ejemplares de aquellas expediciones, los cuales, en su retiro, fueron utilizados mucho como sementales, en un intento de eternizar sus inmensas virtudes.

El primer ejemplar de la raza en llegar a Inglaterra lo hizo en 1889 de la mano de Ernest Kilburn-Scott, miembro de la Real Sociedad Zoológica, quien se lo compró a una tribu de samoyedos en la provincia de Arkángel, al noroeste de Rusia.

Fue precisamente Kilburn-Scott quien, al presentar a su perro, Sabarka, lo hizo utilizando el nombre de la tribu de la que procedía, bautizando así la raza para la eternidad. Kilburn-Scott inició la cría de la raza con el afijo Farningham y se convirtió en el proveedor de perros para la mayoría de los exploradores ingleses.

Para su programa de cría adquirió ejemplares de diversa procedencia, incluyendo algunos de los que habían participado en las expediciones más famosas.

Tal vez el más renombrado fue Antarctic Buck, un descendiente de los perros que acompañaron a Borchgrevink en su expedición para abrir una ruta en la Antártida hacia el Polo Sur. Fue él el que sirvió para redactar en 1909 el primer estándar oficial de la raza. Incluso tuvo el privilegio de ser expuesto ante el mismísimo Jack London, quien dijo que aquél era uno de los perros nórdicos más hermosos que jamás había visto.

Los samoyedos habían llegado también a Estados Unidos en los primeros momentos del auge de las expediciones polares, pero hasta 1906 no se registró oficialmente el primer ejemplar de la raza ante el American Kennel Club, y hasta 1923 no se redactó el primer estándar de la raza en ese país.

La historia del samoyedo está plagada de aventuras, de momentos épicos y de pruebas constantes de su valor, de su desinteresado afecto por el hombre y de su extraordinaria versatilidad.

De hecho, a pesar de que los tiempos han cambiado mucho y de que hoy en día la raza se utiliza fundamentalmente como perro de compañía, no cabe duda que todos los ejemplares de la actualidad son fruto de una herencia que no debe perderse nunca.

De hecho una de las particularidades del samoyedo se refiere a su pureza genética. Al parecer, el origen de la raza es antiquísimo y no hay trazas de lobos salvajes en su acervo genético.

Imágenes de Samoyedo

En el siguiente vídeo, te mostramos una recopilación de fotos de la raza Samoyedo:

 

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