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Setter Irlandés | Carácter y Características

setter irlandés descripción

El setter irlandés se caracteriza por ser un perro fuerte, atlético y bien proporcionado. Excelente perro de caza y perro de compañía, existe en dos variedades: de pelo rojo y de pelo blanco y rojo. Su comportamiento es leal, noble y cariñoso. Es el más popular de todos los setters. En CurioSfera-Animales.com, te explicamos el carácter y características del setter irlandés.

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Características del Setter irlandés

La apariencia física general del setter irlandés es la de un perro atlético, fuerte y armonioso. Ambas variedades (variedad de pelo rojo y la variedad de pelo blanco y rojo) son idénticas y han sido criadas para el trabajo y la caza en terreno llano.

Es una raza de perro de tamaño grande, ya que puede medir a la altura de la cruz hasta 67 cm. En cuanto al peso, el Setter irlandés puede pesar entre 20 y 25 kg.

setter irlandés tamaño y peso

Se mueve con libertad, fluidez y energía, llevando siempre la cabeza alta. Los miembros anteriores accionan eficazmente bajo el impulso que les proporcionan los poderosos miembros posteriores. El movimiento se efectúa siempre en un plano perpendicular al suelo.

  • Energía: Alta. Necesita hacer mucho ejercicio para estar sano.
  • Temperamento: Astuto, independiente, enérgico e inteligente, se muestra afectuoso y leal.
  • Adaptabilidad: Alta. Se amolda sin problemas a cualquier entorno.
  • Sociabilidad: Alta. Es un animal muy sociable que establece lazos de amistad con todos los miembros de su familia.
  • Salud: Buena. Puede padecer algún problema articular.
  • Longevidad: Alta. Vive bien más de 15 años.
  • Utilidad: Muy versátil. Es un estupendo perro de caza y de compañía.

Carácter y comportamiento del Setter inglés

El setter irlandés tiene un carácter enérgico, afectuoso, valiente y fiel. Es una raza de perro con un comportamiento inteligente, astuto y demuestra determinación.

La variedad de setter irlandés roja y blanca destaca además por ser un excelente perro de caza, fácil de entrenar y muy eficiente.

¿Es un buen perro de compañía?

El setter irlandés rojo, además de ser también un gran perro de caza, ha sido conocido desde siempre por su carácter afectuoso, en especial con los niños, lo que lo ha convertido también en un excelente animal de compañía.

Pero precisamente su buen temperamento y su belleza estuvieron a punto de terminar con la raza cuando, en las décadas de 1970 y 1980, se puso tan de moda que fue objeto de una cría indiscriminada y sin ningún criterio selectivo.

Esto desembocó en la aparición de perros desequilibrados, extremadamente nerviosos e incluso violentos que tira­ron por tierra la buena fama conseguida después de varios siglos de selección.

setter irlandés carácter

¿Cómo se comporta con otros perros y mascotas?

Este can no presenta instintos de guarda y se lleva muy bien con otros perros. También su comportamiento es bueno con otras mascotas de dife­rentes especies que pueda haber en el hogar.

¿Cómo se comporta con los niños?

Por encima de todo, el setter irlandés es excepcional con los niños. Se convierte en un compañero inseparable de los más pequeños de la casa, además de un cómplice de juegos y aventuras.

¿Puede vivir en un apartamento o en la ciudad?

Esta raza es muy adaptable y puede vivir en un apartamento o en la ciudad sin mayores problemas. Pero para ello, debemos recordar que necesita ejercitarse a diario. Debe poder realizar largos paseos y poder corretear suelto dentro de un entorno seguro.

¿Se le puede dejar solo?

Aquello que no se debe hacer nunca con un setter irlandés es dejarlo abandonado a su suerte o permitirle que pase largas temporadas solo. Si se hace, entonces puede convertirse en un animal destruc­tivo y difícil de manejar, con un temperamento completamente alejado de la naturaleza dócil, ama­ble y equilibrada de esta raza.

¿Es un perro activo?

Se trata de un perro activo e inteligente, que resulta bastante fácil de entrenar. Por ello, destaca en la prác­tica de numerosos eventos deportivos, tanto de caza y de obediencia como de agility. Además de co­sechar innumerables éxitos en las exposiciones caninas de belleza.

Por ello, resulta beneficioso que pueda compartir su vida con una familia dinámica y amante de los deportes al aire libre. De este modo podrá realizar el ejercicio necesario que necesita para estar sano mental y físicamente.

En materia de ejercicio no hace falta obsesionarse con ejercicios intensos y regulados, como correr junto a una bicicleta o en una cinta rodante especial.

Lo que se busca es conseguir un desarro­llo muscular armónico y tonificado. Hay que tener en cuenta que la musculatura del perro es dife­rente a la del ser humano y no responde igual a los mismos estímulos.

Así pues, lo ideal es hacerle desplegar toda su gama de movimientos a través del juego, mediante carreras, saltos, cambios de di­rección, etc.

Al ejercitarlo físicamente, se lo estimula también en el plano psicológico, de modo que se aumentan sus capacidades y sus posibilidades de adiestramiento, y se contribuye a mejorar el estado general y de salud del animal.

Morfología y aspecto físico

setter irlandés morfología

Cuerpo

El cuerpo del setter irlandés está bien proporcionado y atlético, está dotado de una fuerte musculatura y es de líneas armoniosas. Todo ello contribuye a resaltar su porte aristocrático.

La variedad roja y blanca es algo más grande, con una altura a la cruz de unos 64 cm en el macho, mientras que en la variedad roja la altura a la cruz media, también del macho, es de 59 cm.

Su cola es de tamaño mediano y de inserción baja. Está cubierta de flecos de pelo largo, sin nudos, que la cubren en su totalidad. Es más ancha en la base y se va afinando hasta la punta.

Los pies son pequeños y arqueados, pero de gran fortaleza, y presentan los dedos juntos, con pelo abundante en las uniones y uñas fuertes, grandes y de color oscuro.

El pelaje es corto y fino en la cabeza y la punta de las orejas, y moderadamente largo en otras partes del cuerpo, con flecos rectos y sedosos en las extremidades. En el pecho es abundante.

Cabeza

La cabeza del setter irlandés es larga, con el cráneo ovalado y el surco frontal visible. El hocico largo, alto y cuadrado en el extremo. La trufa grande, de color caoba, nogal oscuro o negro.

Sus ojos son de tamaño medio y de forma ovalada, ligeramente prominentes y separados entre sí. Pueden ser de color avellana o marrón, ambos en un tono oscuro.

Las orejas son de tamaño mediano, proporcionadas al cuerpo, e implantadas altas, se sitúan hacía atrás. Están cubiertas de pelo fino, con flecos, y caen formando un pliegue limpio y definido

Pelo

El pelo del setter rojo es corto y fino en la cabeza, la parte anterior de las extremidades y la punta de las orejas. En el resto del cuerpo el pelo es de longitud media y liso. Los flecos de la parte superior de las orejas son largos y sedosos, y los de la parte posterior de las patas son también largos y finos. El pelo es asimismo abundante en el vientre y forma una franja que se extiende hasta el pecho y la garganta. Adorna la cola un fleco de longitud media, de pelo liso.

El pelo del setter rojo y blanco es largo, sedoso y fino forman­do flecos en los miembros anteriores y posteriores y en la parte externa del pabellón de la oreja, y también es abundante en los francos extendiéndose hasta el pecho y la garganta formando flecos. La cola tiene una gran cantidad de flecos. En el resto del cuerpo el pelo es corto y completamente liso.

Variedades y color

En la variedad de pelo rojo, el manto es de color castaño, a veces con algo de blanco en el pecho, la garganta o los dedos.

En la variedad de pelo rojo y blanco predomina el blanco y las manchas son de color rojo sólido. Están distribuidas por la cara y los pies, en los miembros anteriores hasta la altura del codo, y en los posteriores hasta el corvejón. Tanto el color blanco como el rojo deben ser vivos y brillantes.

Estándar de la raza

  • Origen: Irlanda.
  • Clasificación FCI: FCI nº 120 y 330. Grupo 7 – Perros de muestra. Sección 2 – Perros de muestra ingleses e irlandeses.
  • Variedades: De pelo rojo (FCI nº 120) y de pelo rojo y blanco (FCI nº 330).
  • Tamaño y talla: Grande
  • Altura a la cruz: Setter irlandés rojo entre 58 y 67 cm (Machos) y entre 55 y 62 cm (Hembras). Setter irlandés rojo y blanco entre 62 y 66 cm (Machos) y entre 57 y 61 cm (Hembras).
  • Peso: entre 20 y 25 kg tanto machos como hembras y en ambas variedades.
  • Apariencia general: Es un perro duro, vigoroso, atlético, equilibrado y bien proporcionado, de porte aristocrático.
  • Utilización: Muestra y compañía.
  • Otros nombres: Irish Red Setter / Setter irlandais rouge / Irischer Roter Sette / Irish Red and White Setter / Setter irlandais rouge et blanc / Irischer Rot-Weisser Setter.
  • Cabeza: Es larga y delgada; la del setter irlandés rojo y blanco es ancha en relación con el cuerpo. Los arcos superciliares están bien marcados.
  • Cráneo: Tiene forma ovalada; la protuberancia occipital es muy evidente en el setter irlandés rojo.
  • Depresión naso-frontal (stop): Está bien marcada.
  • Hocico: De altura moderada, presenta un perfil cuadrado en el extremo.
  • Trufa: En ambas variedades, es grande y de color caoba, a veces de nogal oscuro, o también negro.
  • Mandíbulas: Son casi de la misma longitud, con dientes regulares y mor­dida en tijera. Algunos ejemplares rojo y blanco cierran en pinza.
  • Ojos: Son ovalados, de tamaño medio, oblicuos, separados entre sí y de color avellana oscuro o marrón oscuro, un tanto prominentes en el rojo y blanco.
  • Orejas: Largas y colgantes, están implantadas en posición baja, hacia atrás, y presentan una textura fina, pues están cubiertas de pelo suave y brillante.
  • Cuello: Es moderadamente largo, muy musculoso y algo arqueado.
  • Cuerpo: Fuerte y robusto, proporcionado al tamaño del perro.
  • Espalda: Posee una buena musculatura.
  • Pecho: Bastante estrecho en la parte frontal, presenta las costillas arquea­da y un buen desarrollo de la cavidad pulmonar.
  • Cola: De longitud moderada, no rebasa el corvejón. El perro la lleva al nivel de la línea dorsal o un poco más baja.
  • Miembros anteriores: De huesos fuertes, son rectos, bien musculados y nervudos.
  • Hombros: Con los omoplatos finos en la punta, son profundos, bien incli­nados hacia atrás y oblicuos.
  • Antebrazos y brazos: Los antebrazos son rectos y marcados y disponen de huesos fuertes.
  • Codos: Libres, se sitúan a baja altura.
  • Miembros posteriores: Son anchos y poderosos.
  • Piernas: Largas y musculosas desde la cadera al corvejón, se hacen cortas y fuertes desde el corvejón al suelo.
  • Rodillas: Bien anguladas.
  • Corvejones: Situados a baja altura, se orientan hacia el frente.
  • Pies: Más pequeños en el setter irlandés rojo, son muy fuertes, arqueados y con dedos juntos y abundante pelo en las uniones.
  • Pelo: Corto y fino en la cabeza, en el cuerpo es de longitud moderada y en algunas zonas presenta flecos largos y sedosos.
  • Color: En la variedad roja es de tono castaño subido. En la variante roja y blanca el fondo es blanco y aparece manchado con parches de color rojo sólido.

Educación y adiestramiento

El setter irlandés a veces resulta un poco testarudo y se vuelve difícil de manejar si no se lo somete a un trabajo de adiestramiento bien programado y coherente. Esta raza puede mantener cierto punto de independencia y po­see un temperamento inquieto e impulsivo.

cómo educar a un setter irlandés

Así pues, necesita seguir un plan de educación bien ideado y llevado adelante por personas experimentadas. Si su propietario tiene poca experiencia, precisará de la ayu­da de profesionales.

Esta raza, por ejemplo, es muy sensible a los tonos de voz y puede ser que a veces no responda bien a determinadas órdenes demasiado fuerte. Lo mismo sucederá con el uso de técnicas excesivamente coercitivas en el trabajo.

Lo ideal es que su dueño sea una persona tranquila, que posea un aire de autoridad y de liderazgo natural, y que sepa ser al mismo tiempo firme, consistente y confiada, capaz de darle a su perro unas órdenes claras.

Los propietarios apocados, inseguros o excesivamente nerviosos, así como aquellos que no estén dispuestos a darle el ejercicio que necesitan, encontrarán en el setter irlandés un perro bastante difícil de manejar.

Una de las labores fundamentales que se debe llevar a cabo con esta raza es un buen trabajo de sociabilización desde las primeras semanas de vida. Se deben aprovechar los momentos de juego para ir in­troduciendo rutinas educativas, las cuales contribuyen a lograr que el cerebro del cachorro sea mucho más permeable a futuras actuaciones.

Salud y enfermedades

El setter irlandés es una raza bastante sana y longeva, pues puede vivir más de 15 años sin grandes problemas. No obstante, como muchos otros perros de gran tamaño, a veces padece algu­nas enfermedades articulares, como la displasia de cadera o de codos.

cuánto vive un setter irlandés

Estas afecciones, por for­tuna, en la actualidad se pueden prevenir en gran medida si se hace una buena selección genética y si se facilita al animal una alimentación equilibrada durante la etapa del crecimiento.

Asimismo, para la salud articular del setter también es básico establecer ya en la fase de cachorro unas pautas de ejercicio precisas y muy condicionadas a su edad y grado de desarrollo.

Algunos otros puntos delicados de la salud de esta raza son los ojos, el corazón y la piel. Por ello es muy recomendable que el veterinario realice controles rutinarios que le permitan detectar cualquier posible anomalía.

De hecho, el veterinario debe convertirse en un consejero y en una persona de referencia a la que recurrir para pedirle ayuda cada vez que sea necesario a lo largo de toda la vida del animal.

Lo ideal es visitarlo de manera regular para cumplimentar los programas de vacunaciones y de desparasitaciones, y para realizar los controles pertinentes.

Las vacunas contribuyen a reforzar el sistema inmunitario, al tiempo que protegen contra algunas enfermedades víricas cuya presencia puede variar de una zona a otra.

En general, en todo el mundo los setters irlandeses se vacunan contra las enferme­dades más comunes, pero hay que tener en cuenta que existen otras de incidencia local que requieren del mismo cuidado.

Otras vacunas son de carácter legal y, por tanto, obligatorias, como ocurre con la de la rabia, una enfermedad que a pesar de estar prácticamente erradicada aún requiere de vacunación obligatoria. Y, por otro lado, si el animal va a viajar, conviene informarse antes de cuáles son los requisitos específicos del país de destino y cumplimentar el pasaporte canino.

En relación a las desparasitaciones, es importante seguir a rajatabla un programa que proteja adecuadamente al setter irlandés de la acción de determinados parásitos, tanto de los que actúan por vía externa (garrapatas, pulgas, etc.) como de los que atacan por vía interna (gusanos intestinales, bási­camente), pues pueden ser los causantes de muchas enfermedades.

Con el veterinario se debe pautar también un seguimiento del desarrollo y el estado general del perro, controlando sobre todo el peso, pues la salud articular se puede resentir si en la etapa de ca­chorro debe soportar un peso excesivo. Por ello, hay que prestar especial atención a la alimentación, un asunto básico en perros activos como éste.

Alimentación

Hay que evitar que se llegue a desarrollar un estado de obesidad, especialmente en los ejemplares más pasivos. La obesidad puede ser muy grave en esta raza, que es grande, fuerte y de crecimiento muy rápido.

qué come el setter irlandés

La manera de controlar su voracidad y de evitar la aparición de problemas gástricos, que pueden ser tan graves como la torsión de estómago, es dividir la cantidad diaria de comida en más raciones de lo que sería normal en otras razas.

Por ejemplo, durante los primeros cuatro meses lo ideal es darle de comer hasta cuatro veces al día, pero luego conviene pasar a tres hasta los siete u ocho meses. Y una vez pasado este tiempo, se puede someter al setter irlandés a un régimen de dos comidas diarias hasta los 18 meses o incluso durante toda su vida. Aun­que hay ejemplares adultos que se adaptan muy bien a una sola comida al día.

Si se divide la ración se consigue, por un lado, disminuir los periodos de ayuno, evitando los ata­ques de voracidad y, por otro, se logra que el perro coma con más pausa, lo que repercute en mejores digestiones y disminuye la incidencia de las temibles torsiones de estómago.

Por supuesto, aparte de la cantidad y dosificación del alimento, hay que vigilar que la composición de la dieta sea la adecuada para las necesidades del animal.

La dieta debe aportarle la energía y las proteínas necesarias para que pueda mantener su alto nivel de actividad, pero también contar con las suficientes grasas de calidad que le protejan la piel, los ojos y el pelo, sin provocarle un incremento excesivo del peso.

Si el setter irlandés está bien alimentado, hace el ejercicio que necesita, está sano y tiene el cariño de su familia, se convierte en una mascota sana, alegre y afectuosa que hace muy feliz a los que lo rodean

Cuidados e higiene

En la medida de lo posible el setter irlandés, tanto en la variedad de pelo rojo como en la de manto rojo y blanco, debe ser cepillado a diario para mantener su pelo en perfectas condiciones, sin dejar que se acumule el pelo muerto ni que se formen nudos.

cómo cuidar a un setter irlandés

Cepillado

Como el inglés, el setter irlandés necesita ser cepillado a diario con una buena carda en las zonas de pelo más corto, con un cepillo de púas metálicas en las que tienen el pelo más largo y con un peine en las zonas de flecos.

Baño

A continuación, si es necesario, se le puede dar un baño, utilizando siempre un champú adecuado que dé brillo y cuerpo al manto pero que no afecte a su textura natural.

Se extiende bien sobre el pelo mojado y se deja actuar unos mi­nutos antes de aclarar bien, y si el animal está muy sucio o tiene restos de aceites o productos protectores se puede repetirla acción. Asimis­mo, se recomienda utilizar después un acondi­cionador que suavice el pelaje.

Secado

Una vez bañado, se puede dejar que el animal se seque al sol, al aire libre, teniendo la precau­ción de ir cepillándolo de vez en cuando para evitar que el pelo se rice o que se le formen nu­dos, o, se puede usar un secador o un expulsor de aire, una herramienta que agiliza la tarea.

Del mismo modo, en este caso también hay que ir peinando y estirando el pelo para darle la for­ma deseada a medida que se va secando.

Arreglo y mantenimiento

En primer lugar se recortan las uñas y se arre­glan los pies cortando con unas tijeras peque­ñas de punta redonda el pelo que crece entre las almohadillas, para dar una apariencia com­pacta a los pies, y recortando el pelo sobrante de los dedos para moldear el pie y acentuar su apariencia redondeada.

A continuación, con una carda y un peine, se desenredan y estiran los flecos de las patas, y con unas tijeras de esculpir se igualan hasta que la pata, vista de perfil, adquiera una apa­riencia más compacta y regular.

El frontal es la parte más laboriosa del arreglo. Primero debe limpiarse y descargarse de pelo muerto con un rastrillo, buscando resaltar el cuello y la angulación de los hombros, y des­pués se trabaja de abajo hacia arriba con una máquina de cortar pelo con la cuchilla adecua­da, desde la punta del pecho hacia la cabeza.

Se puede terminar y retocar el acabado final con unas tijeras de entresacar. Finalmente, se igualan los flecos del pecho empleando unas tijeras de esculpir.

En la cabeza, la parte del cráneo hasta la nuca se esculpe con una piedra pómez o unas cuchillas de trimming adecuadas procurando que quede un aspecto limpio y bien definido.

Los flecos de las orejas se intentan mantener en to­da su extensión, igualándolos y limpiando el pelo sobrante con las tijeras de esculpir, y la parte interna de la oreja se limpia al máximo con la máquina de corte para mantener el ca­nal auditivo libre de pelo.

En la zona del cuerpo se retira el subpelo muerto con un rastrillo, lo cual ayuda a reducir las ondulaciones del pelo superficial, y se re­baja la zona de los hombros con las tijeras de entresacar. Luego, con las de esculpir se igua­lan los flecos de debajo del cuerpo para darle una apariencia más uniforme.

Los flecos de los muslos se peinan y se estiran bien con una carda y un peine metálico, y luego se les da forma con las tijeras de esculpir hasta que adopten una apariencia compacta y redon­deada, acentuando así la angulación trasera. Por último, se procede del mismo modo con la cola hasta que adopte forma de sable.

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