Esta raza originaria de China, cada día es más popular en todo el mundo. En CurioSfera-Animales.com, te explicamos el origen e historia de la raza Chow Chow.

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Origen e historia de la raza Chow Chow

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El origen de esta raza se localiza en la China de hace más de 3.000 años.

Sin embargo, otras teorías apuntan a que los primitivos chow chows llegaron a China acompañando las tropas de mongoles. Y, que algunos de estos hermosos perros con su característico manto azul se quedaron en los monasterios tibetanos, donde siguen criándolos.

Su época de máximo esplendor como perro de caza se dio durante el siglo III a.C, como atestiguan sus representaciones en cerámicas, pinturas y esculturas.

Parece probada la relación entre el chow chow y el perro shar pei, dos de los perros originarios de China más famosos en todo el mundo.

Ambos tienen la especial y característica lengua azul y es muy probable que los dos estén presentes en el árbol genealógico de otras razas originadas en Asia como el samoyedo, el elghund, el Husky siberiano, o algunos spitz alemanes, como la variedad lobo y la pomerania.

La diferencia fundamental entre este perro y otras razas chinas es que, desde un principio, se aprovecharon todas sus condiciones y facultades para dar lugar a un animal extraordinariamente versátil y polivalente. Utilizado como auxiliar en la caza de lobos y en la de otras especies menos peligrosas, como los faisanes. Pero, también como perro pastor, animal de tiro, perro guardián en las barcas de pescadores y vigilante de la casa.

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Además, la piel y el pelo de este bello animal se usaban para confeccionar ropa de abrigo. E incluso cuenta en su historia con el triste privilegio de haber sido empleado como animal de producción de carne. Puesto que formaba parte de la gastronomía oriental, algo que sigue sucediendo en la actualidad. Son muchas las personas que lo consideran un bocado excepcional.

En relación con la historia de la raza, algunos estudiosos coinciden en indicar que el origen del chow chow hay que buscarlo en la China de hace más de 3.000 años. Aunque las referencias más concretas que se han hallado están fechadas en el siglo XI a.C.

En ellas se habla de perros de constitución robusta, con pelo abundante y de buena textura, y con una angulación trasera muy recta y la lengua de color azul oscuro. Lo cual es un indicio más que evidente para la correcta identificación de la raza.

También existen teorías que defienden que los primitivos chow chows llegaron a China acompañando a las tropas de mongoles. Fundamentan su hipótesis en las referencias acerca de los perros de guerra que utilizaban estos pueblos, unos animales fuertes, con el pelaje de un león, la boca negra y la lengua oscura.

Según esta teoría, tras las guerras entre el imperio mongol y las dinastías chinas, que se produjeron hace unos 3.000 años, algunos de estos perros mongoles se quedaron en los monasterios tibetanos. En algunos de los cuales hoy se siguen criando chow chows con el manto enteramente azul, un color muy típico de este animal.

En el siglo VII a.C., la raza estaba clasificada como un perro de caza mayor, con especial habilidad en el enfrentamiento con lobos y con leopardos, pues es un can con una fuerza legendaria, un gran valor y suma fiereza. Hasta el punto de que sus conductores lo tenían que sujetar utilizando unas largas correas que le rodeaban el cuello y el cuerpo, y que provocaban la estrangulación del animal si éste se ponía fuera de control.

De hecho, su habilidad para la caza era tal que uno de los emperadores de la dinastía Tang (618-907 a.C.), estableció un coto de caza en el norte del país de un tamaño similar al de toda Inglaterra. Trabajaban cerca de 10.000 personas y unos 5.000 ejemplares de chow chow.

Más tarde, a partir del siglo III a.C., se dio el periodo de mayor valorización de la raza como perro de caza y su representación se hizo habitual en cerámicas, pinturas y esculturas. Como se refleja en un bajorrelieve fechado en el reinado de la dinastía Han (206-220 a.C.), en el que aparecen ocho cazadores portando redes para la captura de perdices y codornices. Y, van acompañados por ocho perros de estructura muy similar a la de los chow chows actuales.

Gracias a esta ferocidad y este coraje, su segunda ocupación fue la de perro guardián, tanto de la casa, como de barcos y de rebaños. Todavía en la actualidad, a pesar de que la raza ha ganado enteros como perro de compañía y de exposición, se sigue utilizando en algunas zonas de China como perro de guarda y de trabajo.

Asimismo, como una de sus habilidades más destacadas es su extraordinario olfato, la raza también ha sido utilizada por truferos. E incluso se la ha incorporado con éxito en labores de rescate y de localización de personas y de víctimas en situaciones de catástrofe.

Durante muchos siglos el chow chow fue el perro por excelencia en China, pues cuando aún no existían las armas de fuego este can resultaba esencial para la caza, actividad por la que los chinos experimentaban una gran afición.

De hecho, durante muchos años fue la única raza canina deportiva como tal que existió en el país. Pero, por otro lado, como se adaptaba bien a vivir fuera de la casa, se convirtió en gran vigilante y guardián tanto de los hogares como de los rebaños de ovejas y vacas, y en las zonas de inviernos más crudos se lo usaba incluso para tirar del trineo cuando nevaba .

Desde un principio, debido a las duras circunstancias de vida que se daban en el norte de China, uno de los criterios selectivos de la raza fue su abundante pelaje, el cual, además, se aprovechaba para confeccionar ropa de abrigo y mantas.

Y precisamente en función de la longitud de su manto se pueden establecer dos variedades de la raza. Una de pelo largo y otra de pelo corto, aunque en realidad se suelen juzgar y considerar como la misma raza y se permite el cruce entre ambas.

En la actualidad el chow chow de pelo corto es mucho más raro y está menos solicitado que el de pelo largo, que debido a su bello pelaje acapara la atención tanto del público y los aficionados como de los criadores en general en todo el mundo.

Además de apreciarlo por sus cualidades temperamentales y de trabajo, y por su hermoso manto, los chinos han tenido desde siempre en gran estima a esta raza porque de ella han aprovechado tanto su piel como su carne.

En realidad, el valor de la piel del chow chow era tal que cuando una joven se casaba era dotada por su padre con seis ejemplares de la raza, y se cuenta, en un plano mucho más dramático, que tradicionalmente estaba establecido que la manera de sacrificar a estos perros era la estrangulación, pues de ese modo no se les dañaba la piel ni el pelo.

En cuanto al uso de su carne, a pesar de que en la actualidad cada vez son más los ciudadanos chinos que rechazan su consumo, todavía se sigue valorando mucho como un bocado de gourmets y se compara su textura y su sabor con la del cordero.

El consumo de la carne de esta raza ha sido especialmente apreciado en la populosa región de Guangdong, al sudeste del país donde se considera que los perros negros son los que poseen una mayor calidad nutricional, y hoy aún existen en la zona de Manchuria, al nordeste de China, granjas dedicadas a la crianza de esta raza solo para aprovechar su piel y su carne.

El uso de los perros para el consumo humano es algo totalmente alejado de la mentalidad europea occidental, ya que en la cultura de Occidente los perros están considerados como un animal de servicio pero, por encima de ello, como un gran compañero en las diferentes facetas de la vida, un auxiliar valiosísimo al que sus propietarios le dedican una parte importante de su cariño y respeto, permitiéndoles vivir en su propia casa.

No obstante esta tradición de consumir la carne del chow chow, la cultura china también muestra un aprecio singular por los perros, y en especial por esta raza, pues la valora por todo el conjunto de sus cualidades, buscando además explicaciones románticas y legendarias a algunas de sus características más llamativas.

Por ejemplo, para justificar que tengan la lengua azul se cuenta la hermosa historia de que fue el único animal al que, por su valor y virtudes, durante la creación del mundo se le permitió lamer el celo y las estrellas, que tiñeron su lengua de esta particular coloración.

Y otra de las leyendas que ha circulado acerca de la raza, para justificar su singular temperamento y su excepcional apariencia, dice que éste no es un perro como los de las demás razas, sino que estaría emparentado con los osos, algo que, sin duda, solo pertenece a la mitología en torno a la raza. Aun así, en 1820 el zoológico de Londres mostró como curiosidad a un chow chow comparándolo con los osos por su pelaje y el color de su lengua y de sus mucosas.

Y es que el chow chow no salió de China hasta el siglo XVIII, pues el país estuvo cerrado a las influencias e intercambios con el extranjero, y tan solo se dieron episodios esporádicos de relaciones comerciales, aunque algunas de ellas fueron tan significativas como las expediciones de Marco Polo, gracias a las cuales llegaron hasta Europa, a veces de forma clandestina, materias tan valiosas como la pasta de trigo, el arroz o la seda.

Pero entre los siglos XVIII y XIX Inglaterra se convirtió en la mayor potencia comercial y económica del mundo, y estableció rutas de intercambio de mercancías y bienes con casi todos los rincones del planeta, incluso con China.

Estableció puestos comerciales en los puertos más importantes de Asia y desde allí se empezaron a enviar hacia Gran Bretaña algunos de los artículos más significativos de China, de Japón o de la India, entre otros.

Y como desde siempre los ingleses han sentido una gran atracción por lo perros, en cuanto se abrieron las vías de intercambio con Oriente, uno de sus objetivos fue importar razas oriundas de aquellos países.

Había algunas que, en principio, no podían ser exportadas, por ser consideradas sagradas, o de tenencia exclusiva por parte de la nobleza o de las clases más altas, como es el caso del perro pequinés pero no ocurría lo mismo con el chow chow, un animal que vivía en el campo y que podía comprarse libremente en los mercados.

de dónde procede la raza de perro chow chow

De modo que enseguida pudieron verse algunos ejemplares de dicha raza en tierras británicas.

En un primer momento se lo conoció como “perro salvaje de China”, pero pronto se convirtió en una de las razas que la reina Victoria, gran apasionada de los perros, tuvo en su criadero.

La primera vez que un ejemplar de esta raza acudió a una exposición canina fue en 1880, en la exposición más importante de la época, la que se realizó en el Crystal Palace. Pero, fue la marquesa de Huntley la que se erigió para la historia como la criadora pionera de la raza en Inglaterra.

Durante esos años iniciales el chow chow estuvo en manos de damas de la alta sociedad, quienes en 1895 fundaron el primer club de la raza en el mundo y obtuvieron el reconocimiento de la misma y la publicación de su primer estándar por el Kennel Club.

Imágenes de Chow-Chow

En el siguiente vídeo, verás una bonita recopilación de fotos de la raza Chow-Chow:

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